Me apasiona acompañar en el camino hacia lo importante

Quién Soy?

Mi nombre es Reiner, pero muchos me llaman Rei. Soy chileno viviendo en Valencia, y me gusta la sobremesa, los libros que piensan lento, los paisajes conocidos que siempre tiene algo nuevo que revelar y los vínculos que se cultivan con tiempo.

Soy psicólogo clínico, investigador y docente. Pero antes que eso, soy alguien que ha hecho de la escucha una forma de habitar el mundo; primero como hijo, luego como esposo y recientemente como padre de Isha y Noah.

Me moviliza una curiosidad innata, por el deseo persistente de comprender —con más profundidad y honestidad— los procesos que dan forma a nuestra experiencia de bienestar y sufrimiento: algunos son sociales, otros profundamente psicológicos, y muchos habitan en la frontera entre ambos.

Trabajo en la intersección entre ciencia y humanidad, donde la evidencia empírica no está reñida con la complejidad de lo subjetivo, y donde los datos nutren la terapia y la terapia nutre mi investigación.

Estoy interesado en sostener un diálogo fértil entre la clínica y la investigación. No quiero ser un terapeuta que hace cosas sin saber si funcionan, ni un investigador que explora fenómenos sin darles cuerpo, rostro o historia. Ese equilibrio, a veces frágil pero profundamente nutritivo, es lo que le da sentido a mi trabajo.

Investigo temas como el suicidio, la corporeidad del sufrimiento y la personalización de tratamientos eficaces en diferentes dificultades de salud mental. Lo hago desde una mirada idiográfica, fenomenológica y compasiva que en otras palabras no es mas que: comprometerme por intentar ver a cada persona en su singularidad, escuchar su experiencia sin empobrecerla ni traducirla a categorías que no le hacen justicia, y acompañarla con presencia y cuidado.

En mi práctica clínica integro enfoques contextuales como la terapia basada en procesos y psicología positiva. Pero sobre todo, intento estar con la mayor coherencia posible: con el otro, conmigo, y con lo que está en juego.

Creo en una psicología que puede ir críticamente más allá de los protocolos y manuales de intervención, mientras que a su vez conserva rigurosidad científica, una práctica clínica centrada en las personas y que se atreve a acompañar lo impreciso, esa parte no medible y a veces de difícil acceso, eso que nos hace verdaderamente humanos.

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